ÍNDICE:

Introducción
1. Explicar el respeto moral absoluto debido al embrión humano
2. El embrión como persona humana desde su concepción
3. Ser persona desde la concepción
Notas y Bibliografía

 

 

Introducción

El “aborto terapéutico” es sin duda, no obstante sus aspectos meramente empíricos-médicos, sobre todo un tema para la ética, antropología filosófica y ética.1 En el siguiente trabajo presentaremos el aborto terapéutico, que es una matanza directa de un embrión que se juzga necesaria para la salud o supervivencia de la madre, en el contexto de la pregunta sobre el inicio de la vida humana, porque un argumento principal a favor de abortos es sin ninguna duda la opinión que el embrión humano, por lo menos durante las primeras semanas de la gravidez, no es una persona humana todavía. Evangelium Vitae, enseñando que el embrión humano tiene que ser tratado como persona desde su concepción, no sólo enseña que cualquiera matanza directa de un embrión es un crimen gravísimo, sino decididamente implica que el embrión es en verdad una persona ya desde su concepción. Aunque Tomás de Aquino niegue esto, sigue de sus argumentos a favor de la animación tardía – leídos en la luz del desarrollo actual de la biología, filosofía y doctrina de la Iglesia – que en realidad el embrión humano es una persona humana desde su concepción. Hay muchos argumentos que aduciremos a favor de que cada aborto de verdad es una matanza de una persona humana inocente, pero primero discutiremos uno de los argumentos en contra cada aborto que no requiere la evidencia que el embrión humano es una persona pero para cuál es suficiente que él podría ser una persona.

 

1. Explicar el respeto moral absoluto debido al embrión humano incluso si solamente ‘podría ser’ o ‘probablemente es’ una persona humana

La prohibición absoluta de cometer un aborto no requiere una semejantemente absoluta evidencia teórica que realmente el embrión es una persona.2 Es suficiente de saber que él puede ser uno: la mera probabilidad o posibilidad sesuda que estamos frente a una vida humana inocente es suficiente para que nuestro acto de matarlo ciertamente sea moralmente malvado.

La encíclica Evangelium Vitae parece implicar, en algunos pasajes, una tal fundación para afirmar el desorden moral grave del aborto, por ejemplo, donde dice:

Por lo demás, está en juego algo tan importante que, desde el punto de vista de la obligación moral, bastaría la sola probabilidad de encontrarse ante una persona para justificar la más rotunda prohibición de cualquier intervención destinada a eliminar un embrión humano. (N. 60)

Estas afirmaciones valen también en otros casos. Si tenemos buena razón – por ejemplo cazando – de sospechar que un objeto móvil detrás de un arbusto podría ser una persona humana en vez de ser un oso, está no sólo probablemente pero ciertamente inmoral de pegar un tiro a este objeto. Es decir la inmoralidad evidente del asesinato como tal, y la mera probabilidad que nosotros podríamos causar la muerte de una persona humana inocente, serían suficientes para hacer nuestro acto moralmente malo en absoluto.

 

2. El embrión como Persona Humana desde su concepción

No obstante esto nos preguntamos: ¿No hay – en forma de una evidencia más positiva del ser persona del embrión desde el inicio de su vida – una fundación más clara y más incontrovertible para esta norma moral reiterada por la encíclica Evangelium Vitae que condena cualquier aborto (incluso en el caso de un conflicto entre la vida de la madre y del bebé)? Para responder a esta pregunta, debemos recordar que no son sólo los materialistas y los “actualistas” que ponen en duda el estado del ser persona del no nacido, pero también Tomás de Aquino y algunos Tomistas contemporáneos. La encíclica misma habla en relación a este punto “de los debates científicos y de las mismas afirmaciones filosóficas en las que el Magisterio no se ha comprometido expresamente” (EV 60). No obstante esto defenderé la tesis que la misma encíclica enseña por implicación, que el embrión humano es persona desde su concepción.

 

2.1 Tres argumentos contra la afirmación del ser persona del embrión desde el inicio de su vida y breves respuestas

La pregunta si o no el embrión humano es una persona desde su concepción es una pregunta disputada, incluso entre ellos que convengan que el embrión humano debe tener, desde su concepción, la protección completa por la ley moral y estatal. Hay por lo menos tres objeciones ontológicas-antropológicas fundamentales contra el ser persona del embrión desde su concepción:

1) La primera deriva de una filosofía materialista según la cual el ser persona de un ente humano consistiría solamente en los acontecimientos cerebrales, o por lo menos sería nada que una consecuencia de ellos. Si esa posición fuese verdad, por supuesto el embrión no podría ser persona durante las primeras seis semanas o, si se requiere un cerebro llenamente funcional, no sería persona incluso durante el primer año de su vida extrauterina, pero un tal materialismo es tan flagrantemente falso y opuesto a la visión del hombre de Evangelium Vitae que no lo trataremos aquí.3

2) El mismo rechazamiento del ser persona del embrión sigue también de un tipo de actualismo filosófico que exija que siendo una persona depende de una actividad consciente y no consista en un ser substancial y ontológicamente independiente de los actos humanos. De tal actualismo seguiría que quien no actúa como persona no es persona.

Contra tal actualismo uno debe afirmar: La persona es una sustancia, es decir, ella es un último sujeto que está en sí mismo en el ser y no es una sola función de una otra cosa. La persona humana individual en la cual se fundan las facultades del intelecto, del libre albedrío y otros, que pertenecen esencialmente a la persona, existe llenamente aun cuando sus facultades no pueden ser usadas. El alma substancial de la persona y sus energías y facultades fundamentales preceden todas sus actualizaciones y son enteramente irreducibles a sus actualizaciones. Por lo tanto uno puede nunca concluir que no hay una persona porque ella no puede actuar como persona humana.4

3) Una tercera tesis ontológica que termina con negar el ser persona del embrión recién concebido es la de Tomás de Aquino y otros. Su argumento es eso: para recibir un alma racional, se requiere un cierto desarrollo del cuerpo. Aunque Tomás y la mayor parte de los Tomistas rechaza elaborto bajo cualquier circunstancia, sus enseñanzas conducen en la discusión actual a una cierta cantidad de confusión y de incertidumbre en círculos pro-vida y convencen a algunos que por lo menos “el aborto terapéutico” durante el primer trimestre, especialmente en una sociedad democrática pluralista secular, debería ser admitido.

Pues que la opinión de Tomás posee tan alto peso con los lectores de Evangelium Vitae, querríamos investigar su teoría en más detalle. Como Santo Tomás de Aquino mismo nunca quiere defender la mera “opinión de una cierta escuela” sino solamente la verdad, su punto de referencia absoluto, debemos preguntar: ¿Es esta teoría verdad?

 

2.2 Entender los argumentos biológicos, filosóficos y teológicos de Tomás de Aquino por la “animación tardía” como Pruebas que La vida humana es personal desde su concepción

Quisiera demostrar que hoy en día una defensa de la enseñanza Tomista sobre la animación gradual contradice a Tomás de Aquino mismo y está además anacrónica y falsa. Utilizaré cinco argumentos para demostrar que el embrión ya es persona desde su concepción. La mayor parte de estos argumentos derivan de los propios principios de Tomás de Aquino mismo, teniendo en cuenta, sin embargo, los conocimientos científicos y religiosos posteriores que representan razones fuertes contra la teoría de la animación tardía.

Hay varias verdades – algunas conocidas por una filosofía aplicada a los hechos científicos, otras recibidos de la fe que él profesó, que incitarían indudablemente a Tomás de Aquino hoy rechazar clara- e inequívocamente cualquier enseñanza de la animación tardía.

 

2.3 La necesidad que el cuerpo tenga una forma humana específica para recibir el alma humana espiritual: ¿argumento en contra, o argumento a favor, del ser persona del embrión desde la concepción?

La primera razón por cuál Santo Tomás enseña la animación tardía5 está en sí mismo muy hermosa y verdadera, pero su aplicación a la tesis de la animación tardía se funda sobre una base biológica débil y errónea. Sabemos ahora que la estructura y formación del cuerpo distintamente humano qué Santo Tomás juiciosamente requirió para la animación con un alma racional, ¡existe desde el inicio del ser vivo al nivel del código genético! El principio que ha forzado Santo Tomás a creer en la infusión del alma después de la concepción, porque él pensaba que el embrión al inicio sería una pura masa informe, que consistiría de la sangre menstrual mezclada con semen, indudablemente es verdad, porque una masa informe sin duda no podría recibir un alma racional; si esta biología primitiva fuese verdad, nosotros igualmente seríamos forzados afirmar la infusión del alma racional después del momento de la concepción. Pero como la verdad es el contrario, el mismo principio exige el reconocimiento de la personalidad del embrión desde su concepción.

Tomás explica que la recepción de un alma requiere un cierto nivel precedente de la formación del cuerpo.6 ¡Siendo esto perfectamente verdad, ahora sabemos exactamente que el nivel de la formación requerido para que el cuerpo pueda recibir un alma racional existe ya a partir del instante mismo de la concepción del embrión humano!

 

2.4 La identidad de la vida humana requiere la identidad del ser humano desde la concepción hasta la muerte y la unicidad de la ”humana forma corporis“

Dada la identidad del ser humano, no podemos afirmar que en la misma entidad biológica precede a la persona humana un ser vivo no racional y por ende no humano. Gregorio de Nyssa formula en modo verdaderamente genial, que esto significaría que “yo mismo sería antecedente a mí mismo“:

Puesto que el hombre que consiste en alma y cuerpo es un ser único, afirmamos que allí se debe atribuir a él un principio común único de su existencia, a fin de que no se encuentre siendo antecedente y anterior a sí mismo.7

Esta visión es mucho más cerca la tesis Tomista de la unicidad de la forma (alma) del cuerpo humano que la tesis de la animación tardía. Mientras que esta unidad del ser humano permite una cierta no-identidad con el alma racional de la vida biológica de cada célula y de órganos aislados del cuerpo,8 no admite que el ser humano sería primero concebido como una planta, después se trasformaría en un animal, y finalmente en una persona. ¡No puede ser que yo mismo viví en el útero de mi madre como planta o animal hasta que comencé a vivir como persona un mes más tarde que el inicio de mi vida y de mi concepción!

Hay una unidad profunda de la vida humana desde la concepción la cual permite que digamos que yo fui concebido en tal y tal día o en tal y tal hora, existían tales y a tales problemas durante mi embarazo, etc. Subyacente esta descripción de la vida humana encontramos un significado personalista profundo.

 

2.5 La dignidad de la persona humana excluye que hemos sido una vez un animal

La dignidad de la persona humana excluye que hemos sido una vez una planta, después un animal así que nuestra mamá ha concebido un árbol, después tenido bajo su corazón un cerdo o una vaca, y que nuestra alma y identidad humana entró en un cuerpo vivo que durante algún tiempo era el cuerpo de un animal. La persona religiosa sentirá la contradicción profunda a la dignidad de la persona, si considera las consecuencias de esto: María no era esencialmente diferente de un animal en el útero de Santa Ana. El son blasfemo de esta declaración puede ser explicado porque la dignidad de la persona humana requiere la identidad de un solo sujeto desde la concepción hasta a la muerte.

 

2.6 Un entendimiento propio y personalista de la generación de la persona humana exige la plena humanidad del concebido

Sigue inmediatamente un nuevo argumento que tiene un aspecto genético empírico, pero también un significado personalista profundo. San Máximo el Confesor, que rechazó la teoría de la animación gradual, expresó este punto muy bien:

Si tu afirmas que [el embrión humano] tiene solamente un alma nutritiva que dirige su crecimiento, entonces ciertamente … nuestro cuerpo al inicio será el de una planta, y no de un hombre. Y cómo un varón podría ser el padre de una planta no puedo comprender, …, puesto que en este caso evidentemente el embrión no poseería la naturaleza humana. Si, … tú asignas solamente un alma sensible al embrión, entonces desde la concepción el embrión humano tendrá claramente el alma de un caballo o de un buey o de algún otro animal de la tierra o del aire, y así … el varón no será el padre de un ser humano en la primera unión [del alma con el cuerpo], pero de una planta o de un animal. ¿Qué podría ser más absurdo o loco que esto?9

Este argumento no es un mero argumento bio-filosófico. Señala la indignidad de la paternidad y maternidad, si lo qué los padres engendran no fuese un ser humano sino una planta o un animal. La idea que una madre, incluyendo la madre de María, habría concebido un animal que llegó a ser solamente más adelante humano, 10 constituye un ataque contra la dignidad de cada persona humana y la de la maternidad y paternidad humana. ¡La grandeza de la persona requiere que una persona sea una persona desde el principio de su existencia!11.

 

2.7 El primer argumento teológico: La validez de la observación del Aquinate de la contradicción lógica entre la enseñanza de la inmaculada concepción y la infusión posterior del alma racional

Santo Tomás mismo enseña que la consecuencia de la teoría de la animación tardía es la negación de la Inmaculada Concepción de la virgen. Según Tomás, y en esto él tiene obviamente razón, es imposible afirmar la inmaculada concepción si se infunde el alma racional de la Virgen, como él enseña, más adelante que la concepción, porque según esta teoría en el instante de la concepción María tuvo un alma puramente vegetativa y ni esa ni su alma posterior de un animal (que habría seguida el alma vegetativa) habría sido capaz de pecado original o de gracia. ¡Un alma de un animal claramente no está capax gratiae!12 Tomás mismo afirma en varias ocasiones que su teoría filosófica sobre la animación tardía, no compartida por todos sus contemporáneos, es incompatible con la enseñanza de la inmaculada concepción, que en su tiempo no había sido declarado todavía como dogma.13

Sin embargo, si la consecuencia lógica necesaria de su teoría es la negación de un dogma, no solo como filósofos sino igualmente como católicos debemos rechazar la enseñanza de la animación tardía como falsa. Por lo tanto sigue que como Santo Tomás indudablemente habría aceptado en su fe que la doctrina dogmática de la inmaculada concepción es verdad, Tomás habría rechazado hoy su teoría de la animación tardía. Juzgándolo imposible que el alma de María fue creada de una manera enteramente diferente del resto de la humanidad, él ve la contradicción necesaria y lógica entre la enseñanza de la animación tardía y la fe que María fue concebida sin pecado porque ambos la capacidad al pecado original y la gracia requieren metafísica- y necesariamente un alma humana racional. Esto Tomás explica en muchos lugares.14http://www.worldlingo.com/SjGle6L4544_Ov,v6eynmGhzzkIOsZ,Bd/msowin11?service=WorldLingo_EN-ES&lcidFrom=1033&lcidTo=3082&lcidUI=1033&t=667E658B-C2A6-57E4-7EE8-F22EC754B22C - _ftn2 Él formula el mismo principio también cuando él habla sobre el profeta Jeremía.15

 

2.8 La absolutez moral del respeto por la vida exigida por Evangelium Vitae como prueba teológica del ser persona del niño desde su concepción

Evangelium Vitae 60 afirma, en una manera solemne, citando Donum Vitae (I, C. 79), que “El ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida.Esta formulación indica mucho más que una posibilidad condicional que el embrión sea persona. Si el embrión no fuese persona desde el inicio, Evangelium Vitae sería culpable de un error serio al insistir que la vida humana debe ser, a partir del momento de la concepción y sin cualquier excepción, objeto de un respeto incondicional por la persona!, y de decir (ibíd., 45): “El valor de la persona desde su concepción es celebrado [énfasis mía) …”, o: “…las mismas conclusiones de la ciencia sobre el embrión humano ofrecen una indicación preciosa para discernir racionalmente una presencia personal desde este primer surgir de la vida humana: ¿Cómo un individuo humano podría no ser persona humana?” (ibid., 60)16

 

3. Ser persona desde la concepción y el mal intrínseco de cualesquiera forma del aborto según Evangelium Vitae - contestar a objeciones

Mientras que el argumento fundado sobre la mera probabilidad que el embrión podría ser una persona se encuentre en Evangelium Vitae, su declaración solemne, que condena cada aborto a partir de la concepción como intrinsece malum (ibíd., 62), implica que el embrión humano desde el principio de su existencia ES de hecho esencialmente una persona en el cuerpo, espíritu encarnado:

Por tanto, con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos … declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente.17

Juan Pablo II insiste que incluso en el caso más dramático de un aborto terapéutico – del peligro a la vida de la madre – la matanza deliberada del feto es intrínsecamente y siempre mal!18

Ningunas de las “razones terapéuticas” de justificar el aborto, ni de la vida y salud de la madre, ni los argumentos eugénicos de la mala salud del embrión pueden justificarlo de hecho: Evangelium Vitae condena clara- e inequívocamente, con Gaudium et Spes,19 el “aborto terapéutico” como ataque a la vida humana, como “un acto intrínsecamente malvado” y además lo llama, junto con El Concilio Vaticano II, un “crímen nefando.” Así podemos leer la Evangelium Vitae como un grandioso testimonio en favor del valor indecible y la inmensa dignidad de cada ser humano que siempre manda el respeto incondicionado por la persona humana en todos los estados de su vida.


 

NOTAS y BIBLIOGRAFÍA

1 Por ende la siguiente afirmación final sobre el aborto terapéutico es totalmente insostenible:

“No se necesitan la filosofía, ni la teología, ni el consecuencialismo, ni la ética situacional, ni la discursiva, ni la bioética.”

Carlos y Valenzuela, Rev. Méd. Chile 2003; 131: 562-568: “Ética científica del aborto
terapéutico”.

Véase la excelente carta de Jorge Ugarte Vial: 2010-12-18/Cartas al Director de El Mercurio; Jueves 16 de Diciembre de 2010, que demuestra el rol indispensable de distinciones filosóficos no solo para el juicio legislativo y ético sobre el aborto terapéutico sino ya para entender en qué consiste, y la explicación muy convincente de Sebastián Piñera en la entrevista impresa en La Tercera del 27 de Diciembre 2010: “Piñera explica su oposición a proyectos de aborto terapéutico”. El mandatario hace la misma distinción fundamental hecha por Ugarte entre un matanza directa del no-nacido y una acción médica que directamente sirve la Mamá aunque tenga efectos negativos para el bebé, y añade al imperativo ético que corresponde totalmente al mensaje de Evangelium Vitae, diciendo que nunca apoyará una iniciativa “cuyo objetivo sea matar la vida del niño que está por nacer.” El tema se está discutiendo muchísimo en Chile en el presente momento (véanse por ejemplo las cartas sobre el tema en el Mercurio de Jueves 06 de Enero de 2011), pero los límites de este artículo no me permiten de entrar directamente en este debate.

2 Seria semejante al caso de un paciente con un infarto irreversible del cerebro. Véanse Josef Seifert, „Is ‘Brain Death’ actually Death?” The Monist 76 (1993), 175-202.

3 Véanse Ludger Hölscher, The Reality of the Mind. St. Augustine's Arguments for the Human Soul as Spiritual Substance (London: Routledge and Kegan Paul, 1986), y Josef Seifert, Das Leib-Seele Problem und die gegenwärtige philosophische Diskussion. Eine kritisch-systematische Analyse (Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 21989).

4 Ver Stephan Schwarz, The Moral Question of Abortion (Chicago: Loyola University Press, 1990).

5 Y por esta misma razón, pues veremos, rechaza la enseñanza del concepto inmaculado de la Vírgen María.

6 Tomás de Aquino, Summma Theologica, Prima Secundae, qu. 11, 3, ar. 7, co.

7 Santo Gregorio de Nyssa, De hominis opificio, 29.

8 Véanse Josef Seifert, Leib und Seele. Ein Beitrag zur philosophischen Anthropologie (Salzburg: A. Pustet, 1973); Das Leib-Seele Problem und die gegenwärtige philosophische Diskussion. Eine kritisch-systematische Analyse (Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 21989).

9 San Maximus el Confesor, Ambiguorum Liber. Contra eos qui corpora ante animas existere affirmant (PG 91, 1338).

10 Santo Tomás hace una única excepción de esta teoría de la animación tardía: Jesucristo, quien – porque posee una naturaleza divina eterna – no puede ser un animal y por lo tanto según Santo Tomás es persona desde el primer momento de su existencia.

11 No puedo mostrar aquí que también algunos de los argumentos más fuertes a favor de la encíclica Humanae Vitae tan querida por Papa Juan Pablo II no pueden entenderse bien sin esta base antropológica y metafísica. Véanse Josef Seifert, „Una reflexión filosófica y una defensa de Humanae Vitae. El don del amor y de la nueva vida,“ in: Benedicto XVI, Karol Wojtyla, Carlo Cafarra, Antonio Me Rouco Varela, Angelo Scola, Livio Melina, Alfonso López Trujillo, Fernando Chomali, Josef Seifert, A cuarenta años de la Encíclica Humanae Vitae, Cuaderno Humanitas No 19, Pontificia Universidad Católica de Chile, Octubre 2008, pp. 49-59.

12 Tomás defiende también otros argumentos puramente teológicos contra la Inmaculada Concepción, por ejemplo en In III Sententiarum, Ds-3, qu. 1, Art. 1B, CO.

13 Véanse Tomás de Aquino, QUODLIBETA I, XI, N.-6, qu. 5, ar. 1, co.; In III Sententiarum, dist. 3, qu1, ar 1,A, co; In III Sententiarum, dist. 3, qu. 1, art. 1, B co.     

14 Por ejemplo, en Compendium Theologiae, lib. I, cap. 22, 4.

15 In Hieremiam, cap. 1, LC, 3.

16 Donum Vitae, AAS 80 (1988), 78-79.

17 Véanse también: “el aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento” (58); „ la eliminación deliberada de un ser humano inocente“(58)

18 Así, la teoría de la animación tardía contradice no sólo al dogma de la inmaculada concepción pero también a la infalibilidad general de la enseñanza de la iglesia en materias morales y dogmáticas y especialmente a Evangelium Vitae.

19 Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 51: “Abortus necnon infanticidium nefanda sunt crimina”.

 

¿Cómo citar esta voz?

Sugerimos el siguiente modo de citar, que contiene los datos editoriales necesarios para la atribución de la obra a sus autores y su consulta, tal y como se encontraba en la red en el momento en que fue consultada:

Seifert, Josef, ABORTO TERAPÉUTICO, en García, José Juan (director): Enciclopedia de Bioética, URL:http://enciclopediadebioetica.com/index.php/todas-las-voces/132-aborto-terapeutico

 

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