LA TRANSHUMANIZACIÓN O EL TRANSHUMANISMO: PERSPECTIVA ÉTICA Y BIOÉTICA

ÍNDICE
1- INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
2- EL TRANSHUMANISMO
3- ORÍGENES Y DESARROLLO
4- ALGUNOS EJEMPLOS
5- PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA ADECUADA

- El poliamor
- El autismo tecnológico
- La posverdad
6- AHOGAR EL MAL CON EL BIEN
7- BIBLIOGRAFÍA Y NOTAS

 

 

1- INTRODUCCIÓN 1 

           
Juzgamos, no acusamos porque no somos fiscales ni jueces, Somos protagonistas de la sociedad. Nos corresponde por derecho propio saber qué está ocurriendo, sus causas y sus remedios. A modo de ejemplo para incidir positivamente veamos esta simbología:

  • Sequoia -árbol milenario-, por cortar solamente una raíz, todo él puede secarse, destruirse-.
  •  La persona humana -mucho más grande y valiosa que el árbol-, siempre es recuperable, tanto desde la Antropología como desde la Teología-; la Biología, a veces mejora y otras hace estragos.

            Lógicamente a lo largo de la historia se ha intentado superar las limitaciones humanas, haciendo un papel importante la técnica. La novedad del siglo XX ha sido la de pretender extirpar todas las deficiencias, el sufrimiento, la enfermedad, e incluso la muerte. Este poder ha sido atribuido sucesivamente a la máquina (el futurismo), a la información genética (el eugenismo) y a la información electrónica (el posthumanismo). En todos los casos, se ignora la distinción entre deficiencias inevitables, ontológicas -como la realidad de la muerte- y deficiencias evitables, sociológicas, como las muertes debidas a circunstancias como carencia de agua potable, de fármacos, guerras o cualquier otro tipo de violencia. El modo debido de afrontar las deficiencias humanas es tratar de erradicar las causas evitables de las mismas y de comprender al mismo tiempo el sentido de las que no pueden ser evitadas, como ocasión para la autosuperación y la apertura a la trascendencia.

Al no partir del punto de vista debido, se han ido produciendo fracturas importantes con respecto a la vida humana, realizadas por falta de respeto y de miedo a la misma vida. Un excesivo afán de tener calidad de vida, por el gran miedo al sufrimiento y un fomento de un individualismo exacerbado que sigue evolucionando en la denominada la ideología de género- en su dimensión corpórea del sexo y del cerebro.

            En este clima surge la Bioética -con diversas corrientes, no todas acertadas y ninguna completa-. En la Bioética personalista, los puntos paradigmáticos de estudio son el inicio de la vida humana, su desarrollo -primordialmente en lo que atañe a la sexualidad, al cerebro, al medio ambiente- y la muerte. Y en esta línea señalaremos las fracturas más importantes que se han realizado y siguen abiertas; comienzan manipulando el sexo para después manipular también el cerebro. Resumidamente se puede establecer esta relación:
-1970: aceptación social del concepto de amor libre. Fue la primera fractura: sexo al margen del amor.
-1980: en 1978 nace la primera niña probeta, al concebirse un hijo fuera del lecho, es un giro copernicano, que produce la segunda fractura: la separación entre sexo y procreación
-1990: perfeccionamiento de las técnicas de reproducción asistida, nacimiento oveja Dolly. Tercera y grave fractura: separación entre el sexo y la naturaleza.
-siglo XXI: se trata no solamente de perfeccionar la vida, sino de superarla, dominarla, funcionando con la razón instrumental para el diseño de vidas, de donde surgirá la ideología de género y el transhumanismo e incluso la creencia en la posibilidad de superar físicamente, o mejor sería decir electrónicamente, la muerte.

            2- EL TRANSHUMANISMO
El transhumanismo es un movimiento intelectual y cultural que sostiene la posibilidad y obligatoriedad moral de mejorar las capacidades físicas, intelectuales y psíquicas de la especie humana mediante la aplicación de la inteligencia artificial y de la eugenesia. Su finalidad es eliminar todos los aspectos indeseables de la condición humana -enfermedad, sufrimiento, envejecimiento e incluso muerte-. Persigue llegar así a una especie transhumana superior. Se lleva a cabo mediante la ingeniería genética, la eugenesia embrionaria y prenatal, la nanotecnología y biotecnología aplicada al cerebro; se trata de crearcyborg (organismos cibernéticos), mitad ordenador, mitad orgánico. Se sirven o servirán de pacientes enfermos o fallecidos y de reanimaciones futuras. Parten de un postulado no demostrado, a saber: el hombre es un ser que se reduce sólo y exclusivamente a sus conexiones neuronales. Y plantea una cuestión de gran relevancia, y es la de hasta qué punto la perfección física y psíquica, la adquisición de más capacidades por parte del hombre le garantiza la felicidad. Pretende ir más allá de la eugenesia, ya que no querrá mejorar la especie homo sapiens sapiens, sino superarla considerando que ésta no es el acabamiento de la evolución, sino mas bien su verdadero comienzo. Del mismo modo no quiere evitar solamente el sufrimiento y la enfermedad sino también la misma muerte.

            Este predominio de la biotecnología supone la pretensión de reducir todos los organismos vivos y los ecosistemas a información genética y /o electrónica y luego usar ésta para superar las limitaciones de espacio y tiempo. Con la exaltación de la ingeniería genética y la inteligencia artificial, se lleva a cabo una doble pérdida, la del cuerpo humano, y la de la relación con el ambiente. Un ejemplo es Wierner, fundador de la cibernética, que ha escrito el libroCibernética. El uso humano de los seres humanos” (1950). Las raíces del posthumanismo remiten a la exaltación de la tecnología como liberación de lo humano, basado en un triple rechazo:

1. El rechazo de la deficiencia moral, del homo fallens, lo que conduce a la licitud de la tortura. La Providencia se desvirtúa al separarse de la misericordia y la piedad, en el Dios terrible de Calvino (1509-1564).
2. El rechazo de la deficiencia física, del cuerpo imperfecto, del homo patiens, lo que conduce a la licitud de la eutanasia y de la eugenesia, con la pretensión del cuerpo perfecto, a través de su total manipulación mediante la tecnología, comenzando por la creación del útero artificial tal como defiende Joseph Fletcher (1905-1991), por considerar que el materno era peligroso y sombrío.
3. El rechazo de la diferencia sexual, el coito y la maternidad física. El recurso al útero artificial persigue la liberación de la mujer. El recurso al cyborg busca el placer perverso. Es la versión inhumanista derivada de Foucault (1926-1984) y Deleuze (1925-1995). En efecto, la visión sociobiológica de la genética tiende a ver al gen presidiendo toda la historia vital, y por su parte el cyborg se encuentra aislado del entorno, a diferencia de lo que ocurre con el cuerpo humano, que es todo él interdependencia e interrelación con el medio. No en balde el término cyborg, como se ha recordado recientemente, aparece en los años 60 con motivo de los viajes espaciales, en los laboratorios médicos que buscaban la mejor adaptación del ser humano al ambiente extraterrestre. En ambos casos, el cuerpo queda reducido a la condición de puro objeto, modificable y manipulable, sometido al control de calidad.

            3- ORÍGENES Y DESARROLLO

En su más remota raíz, es una nueva gnosis. El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. Según esta doctrina los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, sino que se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo.

El gnosticismo es una mística secreta de la salvación. Se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo, el espíritu frente al cuerpo. El Transhumanismo es una nueva gnosis, que desprecia totalmente la Creación al modo de Marción o de Valentín e insiste sobre todo en la posibilidad de superarla mediante el concurso de la técnica, el dinero y el hedonismo.

Marción de Sínope, escritor y teólogo griego, fue un heresiarca cristiano del siglo II, fundador de la secta marcionita, cuya influencia en Oriente es hasta el siglo X; comerciante griego muy rico, de los primeros herejes (85 d C.- 160 d de C.). Rechaza el Dios de AT, es un Dios desconocido distinto del Cosmos;  rechaza la procreación y considera  la carnalidad corrupta.
Valentín fue un gnóstico del s. II, cuya escuela constituye la rama más importante y sistemática del gnosticismo de esa época. Hacia 140 d de C. llega a Roma desde Alejandría, donde había conocido la filosofía griega y las religiones cristiana, judía y pagana. Va evolucionando en un genial sincretismo centrándose cada vez más en las vertientes panteístas y mitológicas. Hombre de gran poder intelectual con una visión poética no exenta de genialidad; expresó su concepción dramática de la vida en los símbolos de la imaginación creadora. Su sistema, como todos los gnósticos es de efecto netamente dualista. Tuvo numerosos discípulos y su sistema llegó al pleno confusionismo.

Dando un salto de siglos, interesa señalar la obra de Francis Bacon (1561-1626). Su proyecto se basaba en el desprecio a la naturaleza y lo orgánico y la defensa del mecanicismo, con la exigencia de la previsibilidad, el prever para controlar. Y del predominio de la razón calculadora, que se impone a partir de Thomas Hobbes (1588-1679). Y coinciden igualmente en la negación de la diferencia ontológica del ser humano, en el primer caso, sobre todo respecto al ordenador y el segundo caso, respecto al animal. Resultan relevantes y muy influyentes en la configuración del deshumanismo Benito Spinoza (1632-1677) y Federico Nietzsche (1844-1900).

            Actualmente lo que los principales defensores de esta tesis de la machina sapiens, como superadora del homo sapiens son Hans Moravec (1948-) y Ray Kurzweil (1948-). A través de ella, con el traspaso de la inteligencia humana al ordenador, se conseguiría la inmortalidad del yo. Es significativo que los teóricos más importantes del posthumanismo, como los dos anteriores y también Marwin Minski (1927-2016), sean todos ingenieros del MIT, con sede en Boston, centro del puritanismo. Hans Moravec considera que el cuerpo humano es un anacronismo que camina. Según él, el cyborg superará al ser humano en el año 2.050, debido a la mayor velocidad de la evolución de la robótica.

            El centro más importante del Transhumanismo hoy es Silicon Valley y más concretamente la Universidad Singularity patrocinada por Google. La transcendencia se reduce para ellos a copiar el cerebro humano en un ordenador como software. De ese modo se superaría sin más la muerte. Dataísmo  -el universo se reduce a un incesante flujo de datos; se niega la diferencia entre la inteligencia  humana (capaz de sabiduría), el conocimiento y la informática). El Dataísmo tiene su centro entre ingenieros de diversos ámbitos en el MIT de Boston, y en las empresas tecnológicas de la información de Silicon Valley. Silicon Valley o Valle de Silicio es el nombre que recibe la zona sur del Área de la Bahía de San Francisco, en el norte de California. La región incluye la mitad sur de la Península de San Francisco. Por el rápido aumento de la cantidad de puestos de trabajo relacionados con la tecnología en la zona metropolitana, las fronteras tradicionales de Silicon Valley se han expandido hacia el norte. El Silicon Valley aloja muchas de las mayores corporaciones de tecnología del mundo y miles de pequeñas empresas en formación (start-ups). Originalmente la denominación se relacionaba con el gran número de innovadores y fabricantes de chips de silicio fabricados allí (El silicio se utiliza en las industrias para distintos tipos de aleaciones como el aluminio, magnesio, cobre y otros ya que es un material semiconductor muy abundante, para muchas industrias es un elemento vital. Generalmente utilizado en la industria electrónica y microelectrónica como un material básico para la elaboración de chips, que se pueden implantar en transistores, pilas solares y una gran variedad de circuitos electrónicos), pero definitivamente acabó haciendo referencia a todos los negocios de alta tecnología establecidos en la zona; en la actualidad es utilizado como un metónimo (designar una cosa con el nombre de otra) o para el sector de alta tecnología de los Estados Unidos (a la manera de Hollywood para el cine estadounidense). A pesar del desarrollo de otros centros económicos de alta tecnología en Estados Unidos y por el mundo, Silicon Valley continúa siendo el centro líder para la innovación y desarrollo de alta tecnología, recibiendo un tercio (1/3) del total de la inversión de capital de riesgo en Estados Unidos. La empresa responsable del mantenimiento, reformas y construcción del valle, la lleva a cabo la empresa Española-Leonesa Resturgal S.A.

            La Universidad de la Singularidad es una institución académica en Silicon Valley cuya finalidad es reunir, educar e inspirar a un grupo de dirigentes que se esfuercen por comprender y facilitar el desarrollo exponencial de las tecnologías y promover, aplicar, orientar y guiar estas herramientas para resolver los grandes desafíos de la humanidad. Su nombre hace referencia a la llamada singularidad tecnológica. Se ubica en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Mountain ViewCalifornia y está dirigida por Ray Kurzweil. Algunos señalan que es un híbrido entre la NASA y Santa Teresa de Calcuta. Una inmensa ambición unida a un tipo de idealismo y altruismo curiosos. El Think big -piensa en grande-. Esta Universidad no pretende estar acreditada sino ser complemento de otras.  Según Kurzweil  la singularidad  expresa la inevitabilidad del crecimiento exponencial. Su pretensión es conseguir una versión 2.0 del cuerpo humano, a través de tres fases. La primera permanece todavía en el ámbito del sentido común: vida sana a través de la alimentación y el ejercicio físico. La segunda fase ya es arriesgada, y consiste en el empleo de la ingeniería genética y la biotecnología para combatir el envejecimiento celular, y la tercera, la propiamente transhumanista es aberrante y se basaría en el desarrollo de la nanotecnología y la inteligencia artificial para la reconstrucción completa del cuerpo y el cerebro a escala molécula. El nombre clave para él es Singularidad, introducido por el escritor de ciencia ficción  y matemático Vernon Vinge (1944-). Su utilitarismo no es por tanto solo teórico, sino que negocia vendiendo sus productos para lograr la juventud permanente. Alejandro Llano ha mostrado la irreductibilidad de la mente humana a la computadora, dada la incapacidad de ésta de abrirse desde la sintaxis a la semántica y por tanto de decidir, de tener poderes causales.  

Ofrece 11 temáticas de estudios diferentes:

            Estos planteamientos también los está desarrollando Yuval Noah Harari (1976- ) historiador que ha conseguido que este tema cale en las mentes de las personas. Es la figura pública de la versión cibernética del transhumanismo, y ha llevado el tema más allá: no sólo desaparecen las diferencias animal-hombre, hombre-máquina, varón-mujer, sino que también desaparece la diferencia hombre-Dios. Señala que quizás seamos las últimas generaciones de sapiens, porque los humanos se destruirán a sí mismos o mejorarán hacia algo completamente diferente. En las próximas décadas vamos a convertirnos en dioses, por adquirir habilidades que tradicionalmente se pensaban que eran habilidades divinas; en particular, capacidades para la ingeniería o para crear vida. Los principales productos de la economía del siglo XXI no serán los textiles, vehículos y armas, sino más bien cuerpos, cerebros y mentes. Se usará la ingeniería genética para crear nuevos tipos de seres orgánicos, interfaces cerebro-ordenador para cíborgs y tener incluso éxito en la creación de seres completamente inorgánicos, dado que la mente humana está capacitada para realizar diferentes tareas y de muy diferente índole; es una de las mayores revoluciones de la historia, particularmente de la de la biología: la obtención de los "descendientes" del Homo sapiens, un tipo de Homo deus, por sus poderes divinos de creación y destrucción. En su libro Homo deus. Breve historia del mañana (editorial Debate) explica que este cambio será gradual en la que el Homo sapiens no será exterminado por una sublevación de robots, sino que es más probable que se mejore a sí mismo paso a paso y que se una a robots y ordenadores. Esto no ocurrirá ni en un día ni en un año, de hecho ya está ocurriendo por medio de innumerables actos mundanos: millones de personas a diario deciden conceder a su teléfono inteligente un poco más de control sobre su vida o probar un nuevo medicamento antidepresivo más eficaz. Los nuevos objetivos de la humanidad son la inmortalidad, la felicidad y divinidad. Harari, que vive con otro hombre como pareja, difunde que el hombre es un algoritmo orgánico, al que le cuesta más reinventarse que como lo hace una máquina. Prevé que en el tiempo habrá muchas personas formadas sin empleo y económicamente irrelevantes; mientras que las máquinas llegarán a conocer las posibilidades del hombre mucho mejor que el hombre mismo, y también sus carencias; lo dominarán.

            Hay diversas asociaciones de transhumanistas, pero  lo que les caracteriza, además de  lo indicado hasta ahora es que son totalmente elitistas. Se dirigen al 1% de la población que controla la riqueza mundial y desprecian las necesidades del 99% restante. No les importa nada la miseria, el hambre o las enfermedades. Los transhumanistas se oponen así a la visión de la muerte como algo que forma parte de la vida y niegan su sentido como aquello que hace posible la generación, y al mismo tiempo es “trampolín de la esperanza absoluta”, en palabras de G. Marcel (1889-1973). Es decir, desean vencer la muerte. Niegan la diferencia entre el cerebro humano y el cerebro artificial; prevén que este superará al otro en muy poco tiempo por los avances en el hardware en la acumulación y velocidad de procesamiento de los datos. Si no hay diferencia entre cerebro humano y cerebro artificial, ni tampoco entre ser humano y simio, no parece razonable que la hay entre mujer y varón. Todos los postulados de la ideología de género son asumidos en el proyecto transhumanista. Así, con el desprecio de la creación viene también la oposición de la procreación, residuo premoderno, que debe ser sustituido por la reproducción, con el consiguiente control de calidad, que elimina a los defectuosos. Ignoran por otro lado que la identidad humana, y su excelencia van unidas precisamente a su desvalimiento biológico. El hecho de que el ser humano nazca inacabado, a diferencia de lo que ocurre con los animales, y su dependencia de los otros fundamenta su excelencia, ya que desde el inicio en él no cabe separar lo biológico respecto a lo espiritual.

            4- ALGUNOS EJEMPLOS
1. El 8 de octubre de 1910 se abría en la 3ª sección del Tribunal de Milán la causa contra un libro acusado de pornográfico, ofensivo, innecesario, un libro apocalíptico que albergaba un mensaje profético, un mensaje que adivinaba el renacer de un nuevo hombre y la destrucción de todo lo previo. Era ese libro Mafarka il futurista (1909-1910), la desproporcionada novela que Filippo Tommaso Marinetti (Alejandría, Egipto, 1876-Bellagio, Italia, 1944) había primero publicado en Francia y que un año después veía la luz en Italia entre las descalificaciones de sus adversarios y los vítores de sus entusiastas. Narra la historia de un rey africano, que engendra un hijo sin necesidad de “ningún sucio útero femenino, sólo por su voluntad, fortalecida por el rechazo del amor y el entusiasmo por la guerra y la crueldad. Su hijo Gazurmah, es un semidiós, inmortal, dotado de alas, y de órganos intercambiables.

2. Más reciente (ABC, 14/4/2017) Luis Ventoso narra este hecho: Mo Gawdat, egipcio nacionalizado estadounidense, es un informático muy brillante, que a sus 46 años ocupa un alto cargo en Google. Calvo, barbado y camisero, cono obliga el uniforme Silicon Valley, tenía mucho dinero, una mujer y dos hijos. Coches de lujo, etc. Pero se sentía infeliz, por lo que decidió investigar la ecuación de la felicidad permanente, que denominó “Algoritmo de la felicidad”: Su fórmula reza así: "La felicidad es igual o mayor que la diferencia entre el modo en que tú ves los acontecimientos de tu vida menos tus expectativas sobre cómo debería ser tu vida". Opina, por ejemplo que las grandes ciudades reducen la felicidad. Explica que la dicha está dentro de uno y no fuera y que los seres humanos somos felices por defecto, como demuestra que un niño con sus necesidades básicas atendidas suele estar siempre contento. Recomienda no preocuparse por lo que todavía no ha ocurrido; se abona el viejo "carpe diem": para ser felices hay que vivir en presente. También es de gran ayuda el amor incondicional de tus seres queridos.

            Por muy figura de Palo Alto que sea, tampoco es que Mo haya descubierto la rueda. El budismo lleva desde el siglo IV a.C. recomendando lo mismo: evitar todo anhelo para alcanzar el nirvana. Locke ya señaló cuatro siglos antes que Mo que "la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias". Erasmo de Rotterdam, en una frase que luego repetiría Tolstoi, explicaba que "la felicidad consiste principalmente en conformarte con tu suerte y no querer ser lo que no se es".

            A veces la realidad desborda la sensata lógica de los manuales. Mo vio su algoritmo de la felicidad sometido a una prueba horrible. Su hijo Ali, de 21 años, al que consideraba su mejor amigo, murió en una rutinaria operación de apendicitis. El ensayista asegura que su algoritmo lo ayudó a sobrellevar el drama, uno de los peores que puede vivir un ser humano. Incluso sostiene que llegó a sentir "una cierta paz e incluso felicidad por el mero hecho de que al menos lo tuvimos en nuestras vidas". Poco después de aquel golpe se divorció. De nuevo se consoló con las matemáticas: el 62% de los matrimonios se rompen tras la muerte de un hijo, recordó.
Mo ha vendido casi todos sus coches y ha aterrizado. "Visto una camiseta de 19 dólares y soy muy feliz, algunas veces es una de Pink Floyd (banda de rock británica, considerada un icono cultural del siglo XX y una de las bandas más influyentes en la historia de la música, que obtuvo gran popularidad gracias a su música psicodélica que evolucionó hacia el rock progresivo con el paso del tiempo. Es conocido por sus canciones de alto contenido filosófico, la experimentación sónica, las innovadoras portadas de sus discos y sus elaborados espectáculos en vivo.) Y entonces todavía lo soy más", bromea. Pero por muy New age y estupendos que nos pongamos, es imposible salir de la muerte de un hijo y de un divorcio sin muescas de dolor. Sin duelo no seríamos personas. El algoritmo de la felicidad, como todo lo humano, se torna así falible y quebradizo. Inane ante las últimas preguntas.

            En esta misma línea le prensa diaria actual van publicando con carácter divulgativo crónicas y artículos sobre este tema; por ejemplo, el creador Hanson Robotic, en Texas, ha desarrollado un vanguardista programa de voz que dota a sus creaciones, cubiertas von un material similar a la piel humana de la capacidad de conversar. Su “juguete” Joey Chaos, tiene opiniones políticas. O la NASA parece que ha realizado el humanoide más avanzado que existe, un robot llamado Valquiria, que espera enviar a Marte, y cuya misión sería preparar allí la llegada de humanos.
3. El cine: existen un arco bastante amplio de películas relacionadas con estos temas. Por ejemplo: Terminator (1984), Matrix (1999), Avatar (2002), Código fuente (2011), Transcendence (2014).
Exponemos una buena crítica de esta última

(Crítica de cine21) Película construida sobre un flash-back, el científico Max Waters recuerda a sus amigos y colegas de investigación artificial, el matrimonio formado por Will y Evelyn Casters, en un futuro distópico próximo, en que las comunicaciones se han colapsado, han desaparecido las redes de internet y telefonía móvil que supuestamente hacían el mundo más pequeño. Will es un científico visionario de gran prestigio pero al mismo tiempo muy controvertido, que en colaboración con varios laboratorios, y al margen de las agencias gubernamentales, ha trabajado en una máquina inteligente con ciertas capacidades emocionales y conocimiento en continua progresión, que podría hacer más fácil la vida al hombre. Pero grupos antisistema, que recurren incluso a actos terroristas para lograr sus objetivos, consideran que su trabajo está dando paso a una especie de versión blasfema de Dios, un ente artificial que podría tomar sus propias decisiones, sin seguir las órdenes de sus creadores, limitando así la libertad del ser humano. De modo que atentan contra la vida de Will utilizando balas radioactivas, y éste, sabiendo que sus días están contados, acelerará con ayuda de su esposa sus trabajos con la idea de transferir su propia conciencia a la máquina. Un modo de proceder que desagrada a Max, que piensa que existen límites éticos en la investigación científica. Los resultados son en cualquier caso increíbles, pero la duda es si Will máquina es el Will humano que todos conocieron.

Debut en la realización de Wally Pfister, habitual director de fotografía de las películas de Christopher Nolan, quien figura junto a su esposa en los créditos del film como productor ejecutivo. Lleva a la pantalla el guión de otro novato en lides fílmicas, Jack Paglen, y en la compleja y sugestiva trama de ciencia ficción se nota la influencia de quien sin duda puede considerarse como una especie de mentor, no en balde Pfister ha hecho con Nolan media docena de películas.

Hay que reconocer que lo que se nos cuenta en Transcendence resulta intrigante, el ritmo es excelente, y la capacidad visual del director, ya probada en su rol de operador de cámara, asombrosa. El modo en que progresa el proyecto Transcendence, alimenta los rasgos de la vieja tentación de ser como Dios, en clave semejante a la construcción de la bíblica torre de Babel, pues verdaderamente la máquina es capaz de hacer verdaderos milagros, y a modo de Jesús virtual con gafas de concha, el Will de Johnny Depp incluso tiene un curioso grupo de obreros-discípulos que trabajan para él en su gran proyecto para el Planeta Tierra. La dificultad del film estriba en que Pfister y Paglen no parecen tener muy claro adónde quieren ir a parar. No se trata de caer en el maniqueísmo, se pueden hacer las cosas medianamente complejas, pero algo muy distinto es acabar entregando una verdadera ceremonia de la confusión, donde surgen muchas dudas sobre qué se desea sugerir acerca de la postura correcta del científico ante la tentación de cruzar ciertas líneas que endiosan fatuamente. Así, hay momentos en que parece que se nos quiere decir que estamos siendo testigos de una gran historia de amor, donde es necesario "creer", otros en que se ensalza la labor científica, benefactora de la humanidad, e incluso otros en que las inquietudes de los antisistema y el gobierno estarían sobradamente justificadas. De modo que el desenlace acaba siendo insatisfactorio. Lo que es una lástima en un film ambicioso, que engancha, y que tal vez tenía vocación de convertirse en título de culto. (Ver Tráiler)
            5- PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA ADECUADA
La perspectiva adecuada para pensar y trabajar desde el verdadero humanismo es conocer el significado del ser humano y sus límites. La clave para la promoción del auténtico desarrollo es el principio de que todo ser humano tiene una dignidad inalienable, lo que implica que no puede ser tratado en ningún caso como simple medio, sino siempre sólo como fin. Pero ello resulta imposible sin la teleología. Como afirma Alejandro Llano, la suerte de la imagen humanista del hombre y del ciudadano se juega de entrada en su radicación en un concepto teleológico de la realidad2. El eficientismo sin teleología conduce a la autodestrucción, al ser todo inevitablemente banal, venal y manipulable. No es de recibo desconocer o malinterpretar el límite de la dignidad de la persona, el de la justa distribución de los recursos naturales. De lo contrario, el posible conflicto entre dignidad humana y progreso tecnológico, del que habló H. Arendt (1906-1975), sino que dicho conflicto se resuelve a favor de la tecnología. La no aceptación de la realidad humana hace que el hombre forje un futuro utópico, puramente material, que le transporta fuera de los cauces humanos, incluso programando su propio exterminio. Pero ya desde hace algunos siglos, partir de este fundamental supuesto es una tarea compleja.

            Sören Kierkegaard (1813-1855) Filósofo y Teólogo danés, precursor del existencialismo y de gran influencia en el pensamiento contemporáneo, estudia las emociones y sentimientos que experimenta el individuo al enfrentarse a las elecciones que plantea la vida. Dice así: “Si observamos el estado actual del mundo, habría que decir: es una enfermedad; y si yo fuera médico y alguien me preguntara: ¿Qué crees que hay que hacer?, le respondería: lo primero, la condición indispensable para que se pueda hacer algo, es decir, lo más urgente que habría que hacer es: crea silencio; introduce el silencio ¡consigue silencio!”3. Pienso en la película actual -Silencio- en la que Scorsese de un modo difícil, oscuro y también esperanzado plantea los dos pilares que el hombre tiene en la vida: su fragilidad y la gracia del perdón.

            Resulta ilustrativo de la fragilidad y la conciencia de la finitud humana lo que reflejó Munch en su cuadro, “El Grito”, pintado en 1893. El autor desvela la situación anímica en la que se encontraba, y que le llevó a engendrarlo: “Una noche anduve por un camino. Abajo estaba la ciudad y el fiordo. Me sentía cansado y enfermo. Me quedé mirando el fiordo cuando el sol se iba poniendo. Las nubes se empaparon de rojo sangre. Sentí como un grito a través de la naturaleza ¡Creí escuchar el grito! Pinté ese cuadro con las nubes de verdadera sangre. Los colores chillaban (...). Yo seguí el camino con los amigos. Se puso el sol y el cielo se volvió rojo sangre. Sentía como un soplo de tristeza; me detuve apoyado en la baranda, mortalmente cansado. Por encima de la ciudad y del fiordo flotaban nubes de sangre como lenguas de fuego..., mis amigos siguieron sus caminos; yo me quedé temblando de angustia. Me parecía oír el grito inmenso, infinito, de la naturaleza”4. El Papa Francisco no deja esta carta, (Laudato si, 2015) cuyo resumen sería que sólo puede vivirse el paraíso en la tierra cuando se lleva en el corazón.

            Es evidente, además, el ataque frontal al matrimonio, a la familia, a la sexualidad, a la vida… sin embargo, es lo que tanto necesitamos. Lo refleja bellamente en su novela “El Mozárabe” el escritor García Adalid: “Todo hombre lleva una ciudad inscrita en el corazón; la de los recuerdos de la infancia, la que guarda en su seno una casa, una calle, con rumores de niños jugando, olores de comida recién hecha escapando por las chimeneas, el martilleo de lluvia en los tejados, el calor del hogar en el invierno, el refugio del fuego exterior en los veranos; pregoneros mañaneros, parloteos de vecinas, riñas, canturreos y carcajadas. Una ciudad que en cada esquina, en cada plaza, guarda el misterio del pasado y del presente; en un aroma, en un sonido, en el sol de la tarde sobre una pared; en el raro espacio del tiempo detenido, capaz de evocar el recuerdo más dulce. Para cada uno, su ciudad reserva una atmósfera cálida y hospitalaria que no podrá hallar en ninguna otra parte del mundo; que cuando se está lejos sabe presentarse en los sueños, como llamando al retorno. Y, especialmente, cuando se está en el final de la vida, viene a recordarnos en qué lugar nos aguarda un pedacito de tierra acogedora para envolver amorosamente el descanso de los huesos. Una ciudad donde resucitar una mañana, en los albores del tiempo nuevo, para correr hasta su plaza y abrazar a los seres más queridos”5.

            Magistralmente Mons. Ureña6 ha expresado que, desde hace tres siglos, se ha acentuado un gran desequilibrio en el hombre que ha crecido creyéndose propietario e intérprete de la naturaleza. Tiene ahora por ello una idea equivocada de sí, va contra él mismo, con una especie de envilecimiento que le hace desierto de sí mismo, y es por los tres saltos mortales que filosóficamente se están dando desde finales del XIX:
-La Modernidad: tras el ocaso de la Ilustración y el predominio absoluto de la razón pura; hay un olvido del ser, una antropología atea de una soberbia desmesurada.
-“Los maestros de la sospecha”, con Nietzsche, con la proclamación de la libertad como nueva diosa, que emerge del yo. Una libertad pura y espontánea, que tiene por enemigos la Moral y la Razón
-Un tercer salto que es el paso de la libertad a la razón instrumental, esclava y servil (en realidad, todo lo contrario a lo que es la razón), cuyo u fin no es buscar la verdad sino el dominio de la técnica. Así, el hombre rebelado contra Dios y empeñado en volver a crear el universo, a su manera; por ejemplo, con su cuerpo, al que considera como propiedad subjetiva, sexo hasta que aguante, o incluso, cambio de sexo.
Fases que otras autores clasifican como modernidad, postmodernidad, modernidad tardía, hipermodernidad y sociedad líquida.
Quizás todas estas cuestiones pueden reflejarse en tres equívocos, en los que prima el yo extraño y solitario: el poliamor, el autismo tecnológico, la posverdad.
- El poliamor: supone amar sexualmente a varias personas a la vez, de modo consciente y organizado. Uniones multiconyugales en los que la exclusividad del amor matrimonial está de más. Ahora toca lo que se quiera, lo que me convenga. Somos de todos, compañeros, ciudadanos, amigos, amantes. Un baile extraño y banal. Se reduce la sexualidad a una cultura sexológica de mera práctica. Es como si en un viaje supiéramos del todo como puede funcionar un coche, pero si saber escoger la ruta a la que queremos llegar.
            - El autismo tecnológico: hay unas enormes ventajas en la revolución digital de los últimos treinta años y que conduce a una revolución económica, a planteamientos diversos en el trabajo de los jóvenes, a la sustitución de personas por máquinas eficientes, etc. Ha dado lugar a la globalización, de la cual, señala Fernando Savater:”…es hija del catolicismo, por lo cual la fraternidad nunca ha sido más obvia y a su vez más difícil”, porque establece una lejanía real entre unos y otros. Recordaba a Orson Welles, subido en la noria, en la película “El tercer hombre” ante la posible muerte de tanto que dice “¿Sentiría compasión por algunos de esos puntos negros si dejara de moverse…?”. Este autismo ha dado lugar a un nuevo vocablo, Chatbot, que es un programa informático que simula una conversación con usuarios humanos. Pura anomia social.
            - Y por último la posverdad; en el diccionario de Oxford ha sido la palabra del año, aunque se utilizó por primera vez en 1992 señala el articulista Gistau “nos pagan por opinar, no por pensar”. ¿Qué supone la posverdad? Ni más ni menos que la verdad se ha visto superada por lo que las redes manifiestan. Se puede prescindir de lo verdadero: lo que digo, lo que se me ocurre, ya vale, sin argumentación, sin prueba, sin rigor. Como señala Miguel Roca, a posverdad es el mejor caldo de cultivo para la mentira instrumentalizada al servicio del juego sucio. Ciertamente, la verdad es poliédrica y puede tener muchas caras; reconocer cada una de ellas, exige respeto y fidelidad. Pero ahora no, importa la percepción de la audiencia; es mostrar una verdad al gusto del consumidor que tantas veces crea desconfianza y charlatanería.

            ¿Consecuencias de estas situaciones y otras similares? una heladora soledad antropológica y un desconcierto en las cuestiones más básicas, una de cuyas manifestaciones es el transhumanismo.
Desde cualquiera de estos ambientes, lo que corresponde es redescubrir, tal como ya se ha señalado el significado y los límites de cada persona humana.

            6- AHOGAR EL MAL CON EL BIEN
Podemos acudir a un abanico de posibilidades en pro de hombre y de la humanidad.

  • Es muy importante recuperar con el médico y gran filósofo de la existencia alemán Karl Jaspers situaciones caracterizadas por su inevitabilidad, de las que no podemos salir y que no podemos alterar» como la enfermedad, el sufrimiento, la muerte. Es en tales situaciones donde el sentido de la trascendencia aflora y donde el ser humano logra sobreponerse, superarse a sí mismo, así como toda sabiduría y todo verdadero conocimiento. Siguiendo a Karl Jaspers, Viktor Frankl hay que mostrar cómo la clave de la grandeza humana responde a su capacidad de responder con sentido al sufrimiento. «Los valores de actitud ante las situaciones límite son más excelentes que los valores creadores del homo faber, y los vivenciales del homo amans, en cuanto que el sentido del sufrimiento es la conciencia de la muerte puede llevar a la asunción de responsabilidades y la realidad del sufrimiento puede convertirse en servicio al otro. La conversión del sufrimiento inevitable en sacrificio es la culminación de la existencia lograda. Frankl superó el sufrimiento en tres campos de concentración, durante la Segunda Guerra Mundial a través de cinco vivencias básicas: 1) La vivencia de la naturaleza: esperaba con ansia el momento del atardecer en el bosque bávaro, ya eso daba sentido a su día. 2) La experiencia del arte: se reunían en los pocos ratos libres a recitar poesías, a cantar o recordar obras de teatro. 3) El sentido del humor fue también un elemento importante para la supervivencia: contaban chistes y se reían de la alegría que les daba oír las sirenas que anunciaban bombardeos, ya que eso les autorizaba a interrumpir el pesado trabajo. 4) El sentido del pasado: no para quedarse en él, sino para poder soportar la pobreza espiritual del aquí y del ahora, enriqueciéndolo con vivencias anteriores. 5) La soledad. 6) La vivencia de la espiritualidad: oraba cotidianamente en la barraca. Cuando era posible, rezaban en grupo y cantaban los salmos en hebreo... Esta visión del sentido del sufrimiento y de la vida como cumplimiento y no como éxito implica el reconocimiento de la dimensión espiritual como clave del ser humano. Sufrir significa crecer y madurar. Y favorece la comprensión del otro. Como decía ya Esquilo: «Al que ha sufrido le queda la alegría de comprender al otro». Por ello Frankl en la línea abierta por Scheler y Rilke defiende el derecho a vivir la situación límite del sufrimiento. Es muy importante educar en la vulnerabilidad humana, y en el carácter sagrado de la vida, frente a la mentalidad moderna, que critica acertadamente la violencia impuesta por otros (pena de muerte, tortura, ¡no siempre!), pero apoya insensatamente la violencia auto impuesta, como la de las mutilaciones, los tatuajes, los imperativos de la moda, las marcas deportivas. Es necesario cobrar conciencia de la conexión entre dependencia propia de la condición de criatura y dignidad humana, tal como señaló oportunamente Franz Kafka: «Vivimos como si fuéramos los únicos dueños. Eso nos convierte en esclavos». El gran reto del ser humano es enfrentarse a las situaciones límite con sabiduría y fortaleza, tomándolas como ocasión de sobreponerse, dando testimonio de sentido de la vida, del amor y de sensibilidad ante el dolor ajeno. La serenidad ante lo inevitable es la otra cara de la fortaleza, del coraje, para cambiar lo evitable.
  • San Juan Pablo II ha sido un ejemplo excepcional de sabiduría al luchar denodadamente contra todos los males evitables y al propio tiempo por mostrar cómo lo más elevado en el hombre va unido a la capacidad de aceptación del sufrimiento inevitable. Su alegría constante derivaba de vivir en total coherencia con su pensamiento «no tener miedo ni a la vida ni a la muerte ni al sufrimiento debido a la conciencia del carácter liberador de éste en cuanto unido a la pasión de Cristo». Para él, los que sufren de modo inevitable son los verdaderos protagonistas de la historia porque contribuyen a hacerla menos trivial, más humana, y más trascendente.
  •  Ni Benedicto XVI ni el Papa Francisco han mencionado el término transhumanismo o posthumanismo, pero de sus enseñanzas se desprende la perfecta comprensión del fenómeno y su crítica. Ambos Papas aciertan al no utilizar estos términos ya que, en estos movimientos no hay ninguna superación del hombre sino su auténtica destrucción. Para Benedicto XVI el principal peligro del presente es el desprecio gnóstico de la creación y su pretensión de ir hacia una nueva, en la que lo construido desplace a lo natural y todo pueda estar sometido al control de calidad de acuerdo con los criterios del cálculo y la eficiencia.
  •             El Papa Francisco se ha referido casi constantemente a que el mal radical, consiste en haber desplazado del centro a la mujer y al varón, y haber colocado en su lugar al dios dinero. Señala en la Laudato si, cómo sin fines el control de nuestras vidas pasa a las finanzas. Esta Encíclica es la mejor y auténtica respuesta a los errores del transhumanismo porque la Creación es superior a cualquier producción humana. Creado por Dios (ser humano, naturaleza) es superior a lo fabricado por el hombre. Recuperar la realidad y el sentido de la vida frente el afán de dominio. Redescubrir antropológicamente como la verdad y el bien nos poseen, y ojalá la belleza y la unidad. Un no a la cultura del descarte (Papa Francisco), denominada por Bauman, cultura del desecho.
  • Es intrínseca la necesidad humana de redescubrir antropológicamente como la verdad y el bien nos poseen, y ojalá la belleza y la unidad. Volver a la esencial distinción entre los grados de comprensión de la realidad, que van de modo descendente de la sabiduría a la información pasando por el conocimiento. El olvido de esta distinción fue descrito con carácter premonitorio en 1934 por el gran poeta anglo-norteamericano Eliot, en su poema: "¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?/ ¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en la información?”

Granada, mayo 2017.

  1. BIBLIOGRAFÍA Y NOTAS

1 Se ha utilizado  algunas orientaciones del profesor Jesús Ballesteros.
2 En “Humanismo cívico”,1999.
3TORELLÓ, J.B. Él nos amó primero. Ed. Cristiandad, 2014, 20.
4 Eduard Munch. París, 1893.
5 GARCÍA ADALID, El Mozárabe, 2001, 590.
6 Congreso Internacional Laudato Si. UCAM, marzo, 2016.

¿Cómo citar esta voz?

Sugerimos el siguiente modo de citar, que contiene los datos editoriales necesarios para la atribución de la obra a sus autores y su consulta, tal y como se encontraba en la red en el momento en que fue consultada:

Tomás y Garrido, Gloria María, La Transhumanización o el Transhumanismo: Perspectiva Ética y Bioética, en García, José Juan (director): Enciclopedia de Bioética, URL:http://www.enciclopediadebioetica.com/index.php/todas-las-voces/301-la-transhumanizacion-o-el-transhumanismo-perspectiva-etica-y-bioetica

CAMPUS DE LA UNIVERSIDAD

Buscador de contenidos

Traducir esta página

¿Quién está en línea?

Hay 25 invitados y ningún miembro en línea

Estadísticas

Visitas del artículo
2183744